Acabados superficiales

La última parte del proceso consiste en realizar los acabados superficiales que dan el aspecto final al producto. Por esta razón, es un procedimiento de suma importancia ya que de él dependerá la apariencia final de calidad. Trabajamos, fundamentalmente, con dos tipos de acero diferentes: los inoxidables y los al carbono.

Respecto a los trabajos realizados en acero inoxidable, se aplican técnicas de pulido que eliminan las impurezas e imperfecciones de la capa de material exterior que es visible.

Por su parte, el proceso de satinado que se aplica sobre este tipo de metales consiste en cubrirlos de una capa de alguna sustancia que proporcione algunas propiedades adicionales a la chapa como, por ejemplo, brillo y suavidad. Además, el satinado hace que el producto final sea más fácil de limpiar, mejorando su apariencia. Respecto a los trabajos elaborados en acero al carbono ofrecemos un servicio de zincado, un material que se utiliza para proteger la parte exterior de la chapa ya que cuenta con un alto nivel de resistencia a la corrosión.

Ésto sólo puede realizarse tras el galvanizado, mecanismo electroquímico mediante el cual se puede recubrir un metal con otro de distinta carga eléctrica. Todo ello con el objetivo de garantizar las máximas cotas de calidad.

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